lunes, 3 de agosto de 2009

Adiós ’Papitour’; vuelve pronto Papito


Miguel Bosé repite en Adeje el éxito de su gira que finaliza

Simón Zamora
Adeje

Con un impresionante porte que ha mejorado con el paso de los años, ataviado de negro y una gran sonrisa, Miguel Bosé (Panamá, 1956) volvió a enamorar al público tinerfeño con el mayor éxito de su larga carrera, la gira Papitour 2009, con la que emprendió durante dos horas un viaje por 30 años de carrera artística. Parecía que el cantante tenía prisa por acabar de una vez la gira (que cierra en Tenerife), ya que apareció casi puntual (pasadas las 22.10 horas) sobre el escenario del campo de fútbol del municipio interpretando, cómo no, los compases de su Amante bandido.

La gira Papitour se despide de los escenarios en Tenerife, después de que más de dos millones de espectadores hayan bailado con temas tan reconocidos de su discografía como Nena, Sevilla, Súper Superman, Don Diablo (que cerró el concierto), Bambú y otros éxitos con los que Miguel Bosé ha llegado a reinventarse y renovarse hasta el punto que ya está preparando un nuevo disco para marzo del próximo año.

El cantante aprovechó su concierto de despedida para agradecer a los 5.000 asistentes su apoyo -"a veces con sentido de suicidio", dijo ayer- y complicidad, gracias a los cuales esta gira ha sido todo un éxito. Calificada por las revistas Pollstar y Billboard en el primer puesto de España y en el tercero de América Latina, esta gira recibió el Premio de la Música a la Mejor Gira 2008, y anoche volvió a demostrar por qué.

Como en las anteriores ocasiones en las que visitó la Isla (julio de 2007 y septiembre de 2008), el artista español no dejó indiferente al público. Con más de 30 años subido a los escenarios, Miguel Bosé se entregó por completo y sin decaer ni un instante, con una actuación llena de ritmo y música bailable.

El cantante, que recientemente ha compartido protagonismo con la diva del pop Kylie Minogue en Madrid, volvió a seducir al público tinerfeño de todos los sexos y edades con un sensual movimiento de caderas como sólo él es capaz de hacer y una voz incombustible que ha ganado solidez en esta gira.

Después de varios bises y tras haberse apagado todas las luces del recinto, Papitour, que lleva dos años rodando por todo el mundo, dijo adiós definitivamente, una despedida que servirá a Miguel Bosé para recargar pilas y volver a apostar por la creatividad y la buena música, porque si algo ha dejado claro Miguel Bosé en este concierto, es que queda artista para rato.

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